
El mar susurra nuestros nombres cada vez que ser acerca a la orilla. Atendiendo su llamada, desnudamos nuestros cuerpos al sol y nos sumergimos en un mar de deseos, nos hacemos cómplices de los secretos que encierra. Tus labios salados calman mi sed, tus abrazos aumentan mis ganas de vivir y tu mirada es el reflejo de mi felicidad.